Ha sido una temporada exhaustiva. Eso nadie lo puede negar y las páginas de nuestras revistas y web dan fe de ello, después de haber estado presentes en casi todas las movidas grandes, medianas y pequeñas que se han prodigado a lo largo del país como setas. Todos han querido tener su festival o concierto y otros han enloquecido enfocando esto del rock como si fuera un parque de atracciones.
Pero llegó “el tío Paco con las rebajas” y empieza a saberse de ruinas y debacles, en la mayoría de los casos protagonizadas por los oportunistas de siempre, que sólo apuestan por el rock como acicate para seguir haciendo negocios, sin importarles ni el mensaje ni el equipaje. Adiós a estos impresentables que lo único que consiguen es distorsionar la realidad de un estamento cultural que está más vivo que nunca.
Ha sido este un año desmesurado que ha vuelto a poner las cosas en su sitio, por mucho que algunos quieran maquillar estrepitosos fracasos como el del Rock in Río (vergonzoso lo de la Televisión Estatal que pagamos todos, ignorando como siempre a los nuestros y apoyando recalcitrantemente lo de Arganda) y ese formato de convertir una cita con la palabra rock en una verbena de horteras y macarrones, sin dejar de reconocer el buen hacer organizativo del promotor brasileño, que ha vuelto a dar una lección de cómo se monta un festival para no tratar al personal como reses.
Llenar, llenar… los de siempre: Metallica, Kiss, Maiden, Judas… Por algo será. Los que ahora lloran su ruina son los que siguen persiguiendo ese eclecticismo de cajón de sastre que mira más a lo que puede pasar en las barras de las bebidas y comidas que en el escenario. Olvidan que esto es música a lo grande. Cultura. Que el que compra una entrada para ver a Maiden está refrendando su pasión por muchas satisfacciones acumuladas en tantos buenos discos adquiridos y tantas buenas canciones mil veces escuchadas. Que es una cita que no se va a olvidar por mucho tiempo que pase.Que le pregunten a una o uno de esos que van a las concentraciones fashion o hedonistas por la música que escucharon. Ni se acuerdan.
Ahí están los de siempre haciendo planes para una nueva temporada después de esta inusitada avalancha. Se equivocan los que ven a los promotores como enemigos. Los que quedan son los que disfrutan con la música como sentimiento y religión por encima del negocio. Los que no perdieron la pasión por el espectáculo grandioso del Rock, que nos anuncia ya el regreso de AC/DC y los Rolling entre otros muchos nuevos o incombustibles ídolos. Emoción de multitudes que no tiene precio.Los que la perdieron son los desertores de siempre. Y nosotros después de casi veintisiete años en la calle hemos visto desfilar a muchos.
Escrito por blogdemariskal